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Cooperadores de la Verdad, qué grande

La Verdad nunca se puede controlar, pero es cierto que aparece en nuestras vidas y no nos deja indiferentes. Cuando conocemos la verdad sobre lo que somos, la verdad sobre quiénes tenemos cerca. Pero también la verdad sobre el mundo que nos rodea. No es fácil, porque parece que se oculta, pero cuando surge... todo cambia.

La verdad incomoda. ¿A quién no y quién puede pasar de ella?

Calasanz quería que los escolapios fuesen a la escuela como cooperadores de la Verdad, que no es lo mismo que decir "poseedores" y esto los ha convertido a lo largo de la historia en grandes buscadores, personas inquietas, y sobre todo, en alumnos. Para que un educador escolapio (sea maestro, profesor, catequista, entenador... lo que sea) se convierta en cooperador de la verdad tiene primero que pasar por "dejarse iluminar por ella". La gran experiencia vocacional que existe detrás de esta afirmación es sencilla: Entrar en diálogo con Dios y con el mundo con una gran apertura de corazón.

Es una expresión que nace de una de las cartas de Juan, allí podrás encontrar cómo el cristiano que ha sido tocado por el amor se convierte en alguien que desea que todos los demás sean tocados por el mismo amor. Ha saciado su sed, su hambre, sus inquietudes, y ahora el mundo para él es diferente.

En la escuela, en la clase y delante de los muchachos, todo se concreta en la sinceridad y cercanía del escolapio. No es él el importante, tampoco lo es el alumno solo. Es el conjunto, el momento donde él busca y se ha quedado inquietado.

para no quedarse en palabras

Cooperar con la verdad es ir más allá de lo que parece simplón, no quedarse en las meras opiniones, defender el diálogo sincero, que revela al ser humano que no todo es lo que parece. Conocer la verdad del mundo, transforma el mundo. Conocer la verdad de sí mismo, ofrece al ser humano su propia vocación y el sentido de su vida.

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La vida es para vivirla, y es encarnando nuestros sueños, haciéndolos realidad donde descubrimos a Dios. Es en la realidad donde lo encontramos y nos dejamos encontrar. Es en la acción, y por eso nuestra pequeña sección de tareas vocacionales.