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Reconocerse

Los seres modernos hemos aprendido el maravilloso ejercicio de mirarnos a nosotros mismos y detenernos a ver qué es lo que llevamos dentro. Numerosos libros en todos los puestos, incluso quioscos de revistas, nos dan pistas, sinceras, para acometer esta empresa.

Buscamos lo mejor que llevamos dentro.

En unos libros directamente nos dan pautas para confrontar nuestra vida con los mejores valores existentes. Otros, a través de test más o menos acertados, nos indican qué perfil tenemos. Los mejores de ellos simplemente nos ofrecen rutas para evitar estar pendientes de otras cosas, y centrarnos en "lo personal", "lo íntimo", "lo propio", "lo que soy"... Aunque con el tiempo esto que era tan maravilloso, se ha convertido en nuestro lastre: hemos aprendido a mirarnos, pero ¿y a qué más?

Y llueven entonces las ofertas de otra colección de libros que nos dan pistas para tratar con nuestro entorno, sentirnos más felices, potenciar relaciones sociales. Pero la huella está puesta: "La mirada que echamos, tanto tiempo sobre nuestro propio ombligo, permanece inquebrantable." Y ahora, lo que hay alrededor está hecho para que nos sintamos felices, contentos, animados... Casi llegando a "usar" para nuestra mayor comodidad y bienestar.

Reconocerse a sí mismo, se había olvidado de algo importante: nuestra propia debilidad y fragilidad, lo que llamamos normalmente nuestras heridas, caídas, historia de pecado y frustración... ¿De eso no nos habían hablado?

"Es Cristo que vive en mí"

para no quedarse en palabras

Una acción vocacional: Mirarse y vivir, reconocer quién soy y qué vivo, y con tranquilidad ofrecérselo al Señor. Si hay algo de lo que gloriarme, dar gracias. Si hay algo de lo que entristecerse y que nos hace sentirnos pequeños, entregarlo para que Dios también lo reconcilie. En uno y otro caso, seguir viviendo, sin paralizarse, y con las metas claras.

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Serás tú?

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La vida es para vivirla, y es encarnando nuestros sueños, haciéndolos realidad donde descubrimos a Dios. Es en la realidad donde lo encontramos y nos dejamos encontrar. Es en la acción, y por eso nuestra pequeña sección de tareas vocacionales.