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Convivencia

Un momento de encuentro siempre tiene algo especial por medio. Algunas veces porque es sorprendente, otras veces porque te encuentras amigos que no veías hace tiempo, y en muchas ocasiones porque tienes la oportunidad de comprobar, en el directo, ¡cómo van creciendo las personas que tienes cerca!

En cualquier caso una convivencia es eso: tiempo abierto en un horario o calendario para VIVIR CON OTROS...

Y ocurre habitualmente algo especial. En nuestras convivencias no nos limitamos a "estar juntos", buscamos la intensidad; no tiramos un balón en medio para ver qué sucede o jugar, más bien lo contrario, procuramos que la palabra sea el centro, bien la nuestra para mostrar la vida que llevamos, bien la Palabra de Dios para que ilumine nuestro caminar. Aún más, todo lo que sucede, lo hemos pensado antes por algo en particular, porque deseábamos que ocurriera algo, porque nos parecía la mejor situación, la mejor dinámica, la mejor reflexión, el mejor juego y el mejor encuentro... Todo era pensado, siempre en comunidad, y para bien de los que participan.

Pero sucede algo al final de cada una de ellas. Se acerca el final, y lo que ha surgido es tan grande, que se han creado lazos de fraternidad, se han movido corazones, se ha escuchado el Evangelio, se ha celebrado la vida que nos hace felices... Y siempre, se desea que no termine, que vuelva a suceder, como si quisiéramos compartir el día a día con las personas que hemos conocido. Esto nos sucede a nosotros, a vosotros, a todos los que participamos.

para no quedarse en palabras

Pero no te quedes ni en palabras, ni el momentos. Si algo sucedió, vívelo también en el día a día. Cuanto hubo de maravilloso y especial, es mentira que se haya terminado.

Para no quedarse en palabras, mantén vivo en tu recuerdo aquello. Pero no sólo en el recuerdo, también en tus acciones. Si hubo una palabra de amor que te impresionó, ahora es cuando puedes vivir lo impresionante que es el amor. Si te acogieron como tú no esperabas, ahora te toca a ti que otros se queden maravillados de lo que puedes hacer. Si te reíste, alegra a los de tu alrededor. Si sentiste que Dios te quería, no pienses que fue un engaño. Dios te ama. Y no hay nada más grande para vivir, ni más...

Y para la próxima convivencia, no permitas que aquellos que quieres se queden en sus casas. Invítales, no aceptes un "no" por respuesta. Y tú tampoco te la pierdas.

Comentarios
David (España)

me quedo con la convivencia, es verdad es algo necesario para nosotros tanto como el agua, el pan o la palabra de dios. Necesitamos convivir y vivir esos momentos que hacen que veamos que estamos llenos de Dios, que no estamos solos y que siempre esta con nosotros, como un fiel servidor, en el que apoyarnos, del que fiarnos y sobre todo en el que fijarnos. Y son estos momentos de máximo esplendor los que tienen que servir como acicate para nuestro día a día, no nos podemos quedar en palabras y en un fin de semana, sería muy triste que fuera así después de todo lo que hace por nosotros ?no? Gracias por recordarnos que somos constructores del REINO DE DIOS.