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Diferentes, somos diferentes

La diferencia enriquece. Las diferencias nos unen. Las diferencias nos hacen únicos. Las diferencias son bellas. Mejor ser diferentes, que seguir los pasos de todos. Las diferencias no provocan enfrentamientos. Las diferencias complementan. No somos iguales, somos diferentes. Iguales y diferentes al mismo tiempo... Pero asustan. Una de mis primeras impresiones, como escolapio, es que cada uno de nosotros éramos "de nuestro padre y nuestra madre", que a ninguno nos podían encasillar con otros dentro de un mismo "pack". Porque somos muy diferentes.

Entre nosotros cada uno encuentra, en el mundo de la escuela, sus propio lugar. No vale con decir "soy escolapio" sin más. En la escuela unos están en Infantil, otros en Primaria, otros en Secundaria, otros en Bachillerato. Cada uno se prepara, con sus dones, para servir del mejor modo posible. Y no es posible "encasillarnos".

Pero ya no asusta. Somos diferentes, cada uno es diferente, pero hemos encontrado aquello que nos une. Somos escolapios, así lo sentimos. Somos cristianos de nuestro siglo, en la escuela de nuestro país, en el barrio que nos ha tocado vivir, con nuestra historia personal. Y así vamos entendiendo que es más fuerte lo que nos une, nuestra vocación y cuidar unos de otros, que cualquier diferencia.

No es un camino fácil. Las diferencias no sólo asustan, sino que hay que aprender a asumirlas. Confiar en el don que tiene el hermano por encima de los propios proyectos y planes, dialogar y trabajar juntos, soñar y compartir aventuras. Arriesgar por lo que otros creen, ¡también esto hace grande!

Quienes nos conocen saben de qué estamos hablando. Y también saben qué nos une. Quienes no nos conocen, puede que intuyan que esto nos sucede a nosotros y a otros muchos más. Y es cierto. Porque así es la vida, la humanidad, el mundo. Pero esto supone que nuestro camino, nuestro proyecto de vida hace personas libres, que no pierden lo que son por un "proyecto general". Cada uno llegamos a la Escuela Pía con nuestros dones, y aquí continuamos con ellos. A eso nos referimos.

para no quedarse en palabras

¿Mantienes tu diferencia en el mundo? ¿Te sientes diferente a otros y con tus propios dones? ¿Cuál es tu riqueza? ¿Te cuesta dialogar, trabajar en grupo? ¿Eres atrevido?

Comentarios
Elena (Madrid)

Cada una tenemos una llamada, una forma de mirar, de ser y de querer; cuando llegamos a la Escuela Pía cada una tenemos un pasado diferente y un futuro a compartir; esto lejos de ser un obstaculo para el seguimiento de Jesús es una riqueza, para mí las hermanas son un regalo cuando me canso en el camino, cuando las dificultades parecen insuperables o las incomprensiones son difíciles de asumir; creo que somos signo del Reino, que se construye en comunidad y que ante las diferencias pesa más El que nos ha llamado y nos ha traído a la Escuela Pía.