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Pobreza, un voto que enriquece

Cuando empecé a vivir esto de "la pobreza" ni siquiera me di cuenta. Tuvieron que contarme qué era realmente. Ni siquiera me enteraba.

Y lo mejor es empezar por el principio. Me pidieron, con mucha normalidad, que escribiese en una hoja cuáles son la riquezas de los hombres. Al terminar, me dijero que la doblara. Y ahora escribiera qué enriquece a los hombres.

Fue así de sencillo y simple. ¿Crees que muchas cosas coindicían? En la primera parte de la hoja expuse lo que yo llevaba en el corazón, con sinceridad, con la mentalidad de un joven de unos 20 años. Pensén en el dinero, las posibilidades de disfrutar, también en trabajo, en las relaciones. Pero se me iban encendiendo las bombillas interiores, y también escribí cosas como libros y educación, salud y fortaleza... y unas cuantas. En la segunda parte me dediqué a poner algo un poco más grande. Con la misma sinceridad, creo que la libertad, el amor, la justicia engrandecen al hombre. Para continuar escribiendo, algo que no fue tan fácil si quería que fuera sincero, pensé en aquellas personas que para mí eran grandes. Y comenzó un torrente de ideas: confianza, escucha, valor, fe, entrega, servicio, disponibilidad... y tantos dones.

Estaba pensando, sin quererlo casi, en personas que vivían conmigo. Yo no estaba rodeado de "ricos", ni mucho menos, aunque caí en la cuenta de la cantidad de dones que me rodeaban. Sin más. Fue un flash. De los que dejan frío, y ensanchan las miras.

Al terminar. Me dijeron: "El voto de pobreza significa que, el camino para escoger lo segundo, es comenzar a renunciar a lo primero. Para poder acogerlo, cuando ya no sea lo más importante, para bien de todos." Quien me acompañaba entonces supo hacerme ver que el camino inverso tiene un riesgo: creer que se consigue la libertad con dinero, o haciendo lo que cada uno quiere. O también el amor, a base de esfuerzo y fuerza. Y la pobreza lo descubre, tanto la libertad como el amor, como un regalo del que Dios nos hace partícipes, y que por lo tanto no es nuestro.

Me sentía feliz. El voto de pobreza pone al desnudo qué hay en el corazón, y muchos engaños. Vivir pobremente es arriesgar tiempo y fuerzas, pero más que nada estar dispuesto a recibir y a vivir disponible, sin dominar todo lo que sucede. En pocas palabras, abrir espacio al Espíritu y alentar su soplo. Sin duda, querer "lo mejor" nos termina por acercar a la vida del Maestro. E indudablemente, a compartir lo que tenemos con quienes más sufren y se encuentran "encadenados". Al terminar, cogió la Palabra y buscó un verso en concreto. Era de Pablo. "Todo lo estimo basura con tal de alcanzar a Cristo Jesús." Y sin más, terminó aquel diálogo.

¿Qué me quedó? No es tener o no tener. Es cuestión de prioridades. Pero si la prioridad es Cristo, todo lo demás, ciertamente, no se puede poner al mismo nivel. Quien quiere alcanzar algo grande, tiene que estar libre y ligero. Es sencillo.

para no quedarse en palabras

¿Qué tal si coges un folio y haces esto?

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