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La experiencia de las diferencias
Carisma

Si una persona es carismática cuando tiene algo que atrae a los demás, un carisma es como un don personal que es llamativo y que tiene una cierta atracción en la sociedad en la que se vive.

Tener un carisma no nos hace dueños y señores de él, como si pudiese usarse de cualquier modo. De alguna manera un carisma se convierte en un guía para el camino.

 

Entre ser "propietario" y "poseedor" existe una gran diferencia. Los propietarios pueden hacer lo que quieran con lo que tienen, es suyo y nada más. Pero los poseedores saben que su riqueza es compartida. Labrarán, se beneficiarán en parte, pero nunca podrán decir que es "totalmente suyo". Y eso, bien vivido les hará agradecidos. Aunque también hay personas que lo único que desean es "enseñarse a sí mismos". Un carisma construye personas transparentes que "muestran algo más grande" al mundo. Esa es su grandeza.

Y es algo personal. Es una realidad viva. Un carisma siempre está en movimiento y necesita un corazón donde vivir y una sociedad en la que extenderse.

Por último, un carisma construye Iglesia, como si fueran los distintos órganos del Cuerpo de Cristo en conjunto. No se aisla, sino que llama al resto para trabajar conjuntamente con una misma misión.

para no quedarse en palabras

No tengas dudas, sé sincero: Es verdad que tienes un don especial. Quizá no se ha puesto en marcha del todo. Pero tienes algo que te hace único. Descúbrelo. Sólo para empezar te servirá lo que otros digan de ti. Porque sólo cuando seas tú quien lo reconozcas te darás cuenta de que te hará feliz, dibujarás en el mundo la parte del Cuerpo de Cristo que te ha tocado vivir. Una y otra cosa se dan la mano.

 

Tarde o temprano necesitas las palabras para saber qué ocurre en tu vida. Y no da igual cómo lo digas.