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La experiencia de las diferencias
cercanía, donde nos parecemos más que nunca

Cuentan que un hombre llevó sus ovejas un día más allá del desierto. Cuentan que ese mismo hombre, pastor como era, al ver algo extraño en una montaña cercana, se aproximó. Otro hombre, años más tarde, viendo también algo extraño en un camino, sintió compasión y se acercó.

Algo apasionante, porque al acercarse a eso lejano, conocieron quiénes eran.

Cerca o lejos. Depende de cómo se mire y qué sea aquello que se quiere en la vida. De unas cosas nos alejamos, no deseamos que estén cerca ni nos rocen. Son los sufrimientos, el dolor, el llanto, el mal. Cuanto más lejos de nosotros, mejor. Pero siempre nos acaban encontrando, por mucho que nos alejemos. Otras cosas, de esas que pululan por nuestro mundo, cuanto más cerca, cuanto más nuestras mejor. La alegría, la plenitud, la felicidad. Donde encontramos esbozos de ellas, enseguida nos aproximamos a mirar. El ser humano, curioso por naturaleza, no puede torcer la mirada.

La cercanía, esa capacidad que llamamos hoy "acogida", se juega en los pequeños detalles. Y no pocas veces, por amor, nos encontramos cerca de aquello de lo que huíamos. Y no pocas veces nos damos cuenta de que, pese a lo malo que se prometía, estar cerca del sufrimiento, del dolor, del mal, tender la mano al hermano que sufre y sufrir con él es el mejor camino. Y no pocas veces, pese a lo que se prometía nuestra mayor condena, eso que llamamos sacrificio se convierte en nuestra puerta para la felicidad. Y no pocas veces la vida nos desvela que no son "cosas" de las que hemos de estar lejanos.

A nuestro primer personaje, Moisés, le extrañó algo. Y se acercó. Porque algo raro sucedía en su entorno y no cuadraban los datos. Algo se le escapaba, y se acercó. Algo le llamó, y siguió acercándose, esta vez con los pies descalzos. Se acercó, y al mismo tiempo Dios dio grandes pasos para salir a su encuentro. A nuestro segundo personaje, ese llamado Samaritano, con mayúsculas, se le encogió el corazón de compasión al ver la atrozidad que otros hombres habían cometido. Y no pasó de largo. Se acercó y rubricó de este modo una de las páginas más hermosas de la humanidad. Convirtió, con su cercanía, lo horrible en gesto de amor. Convirtió las divisiones de sus antepasados en simples historias. Es el misterio de la cercanía que Dios vive con nosotros cada día. Pese a lo que muchos digan, Él sigue acercándose al hombre.

para no quedarse en palabras

Aproxímate a aquello que te resulta extraño, como a Moisés. Acércate al sufrimiento del otro, no lo rehúyas. El Señor te espera en muchos caminos.

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