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La experiencia de las diferencias
cosas, son para usarlas

Descubrimos el plástico. Fácil de formar, que casi vale para todo. Y se nos ocurrió la gran idea de empezar a crear cosas de usar y tirar. Primero las servilletas, después los cubiertos... como si todo fuera igual. Pasamos a otras cosas mayores como las bolsas de la compra, y dejamos de lado el carrito. Y luego incluso lentillas y artículos más complicados. Así sucesivamente. Las cosas son "para usarlas", decíamos. Y es verdad.

Se puso de moda. Pero después nos entró buena conciencia y nos dimos cuenta de que no es buen camino. Nos habíamos convertido en personas "consumistas" (comprar, usar y tirar, se nos olvidaba un verbo). Y utilitaristas, porque todo vale en la medida en que se puede usar. El movimiento ecologista nos enseñó a reciclar porque el mundo se acababa, y numerosas personas se alejaban de las ciudades para vivir, aunque para trabajar había que volver a ellas. Y así, un día y otro día, usamos el coche para movernos. Y seguíamos consumiendo, cogiendo, usando y tirando.

También con otras cosas, de esas que hay en nuestro mundo. Y por muchas voces que se levanten en contra o a favor, continúa siendo lo mismo: Estoy rodeado de cosas. Las personas, más hoy, tienden a llenarse de cosas, de objetos, de esto y esto otro. Y las llamamos, con cierto desprecio, "cosas". Las "cosas", en ese tono, no hablan, no pueden explicarse, no tiene sentido que estén aquí o allá, se pueden mover, puedo disponer de ellas como me plazca. Son cosas, igual que son cosas "mis apuntes", "mis juegos", "mi ropa", "mi tiempo"... y pasa un día y otro día. Me voy llenando de cosas, pero no sé bien por qué.

Las cosas, siendo cosas, tienen algo absorvedor. Es como si no tuvieran vida y necesitasen la vida de las personas que las utilizan. En clase, el otro día, decíamos que se parecen en algo a la película "Matix", cuando al inicio se ven las personas "enganchadas" a una gran máquina que absorve su vida y a cambio, "esas cosas", crean un mundo de sueños donde se vive bien y cómodo. Son cosas, pero tienen fuerza. Las cosas, también consumen, y consumen la vida de quienes las poseen si las personas no saben por qué las tienen.

Pero no es cierto del todo. No son malas ni buenas. Sólo guardan las esperanzas de las personas. Son depósitos de sentido, donde dejamos nuestros sueños para que se cumplan. Yo tengo un ordenador para... Yo tengo una bicicleta para... Yo tengo esta ropa para... Yo tengo dinero para... ¿Realmente pueden satisfacernos? ¿Esperamos que sean las cosas quienes cumplan nuestros sueños?

para no quedarse en palabras

¿Cuántas cosas tienes? Haz una pequeña lista. Sé sincero. Cuéntalas si tienes tiempo y comprobarás que son muchas, que te has rodeado o que te rodean.

Ya habrás escuchado aquello de... "Si vas a una isla, ¿qué te llevarías?" ¿Realmente crees que puede hacer feliz algo de lo que tienes, o la felicidad, tu vocación tendrás que buscarla en otro lugar y de otra manera? Usa las cosas, pero sé responsable.

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