CONTINÚA
TU VIAJE
PALABRAS
RELATOS
PREGUNTAS
ACCIONES
MOMENTOS
Gracias por mi sacerdocio
Programar el nuevo curso
La experiencia de las diferencias
Fogonazo, dejando atrás los detalles

Detalle y detalles. Un detalle aquí, otro allí. Pero poco más. Nos hacen sentir agusto y cómodos. Parece todo más personal, porque allí donde voy encuentro detalles.

Sin embargo, la vida queda totalmente dividida. Parece que nada le da sentido a tanto detalle. Sólo hemos llenado un espacio vacío.

Esto me suena a una pequeña párabola que conocí hace poco tiempo. Es sobre un pintor. Un hombre sencillo, quizá como tú, quizá como yo.

El sueño de este pintor era terminar el cuadro de su vida. Había estudiado las técnicas más avanzadas. Se había desplazado a los estudios de los grandes maestros del momento. Caminaba tras las huellas de cualquier cosa que sonase a arte. Y después de tanto viaje, de tanto encuentro, de tanta búsqueda, de tantos momentos a solas y con gente... No tenía nada. Ni siquiera la mejor forma de empezar su gran obra de arte.

Lo que le ocurría a nuestro artista era sencillo. Tenía un sueño. Como tú. Algo le decía interiormente que estaba llamado a construir algo grande y único, y que sólo él podría hacerlo. Con esa vocación, se lanzó al mundo, olvidándose de sí mismo. Creía que encontraría en los detalles de los grandes maestros y en las grandes pinturas, la forma de comenzar su cuadro soñado. Y cuando llegaba a su casa, creyendo que había aprendido mucho, sólo era capaz de reproducir "un detalle" de la vida de los otros. Pintaba "un detalle" en su vida, y se quedaba perplejo porque era incapaz de comenzar.

Un buen día. De regreso a su casa, dispuesto a que no ocurriese lo mismo que en otras ocasiones, y se repitiese su frustración, decidió cambiar de estrategia. En lugar de buscar detalles maravillosos que otros habían creado, decidió cambiar su situación. No iría a su estudio, hasta saber qué ocurría en su barrio. A fuerza de estar pendientes de los grandes hombres del momento, si alguien le hubiese preguntado, no habría podido decir qué ocurría dos calles más abajo.

Puede ser una forma distinta de comenzar. Pero se encontró con lo más vulgar del mundo. Lejos de los grandes detalles, de la excepcional mirada de los maestros del momento, sólo halló personas paseando, niños jugando, mayores de compras, y algún que otro diálogo improvisado entre amigos que se han vuelto a encontrar. Nada más, lo típico.

Llegó a su casa inquietado. ¡Qué mundos tan diferentes! Sus sueños y su barrio. Su misión y la gente que le rodeaba. Expresado en el lenguaje de los artistas, la belleza y el placer estético, frente a la desgana de un mundo funcional. Aquella noche, se despertó nervioso. No podía parar de preguntarse por la felicidad de aquella gente. Comenzó a pintar su cuadro: un parque lleno de colores donde los niños sonreían, y detrás de ellos la tierna escena de los amigos que se habían encontrado.

Nuestro pintor, pese a todos los detalles que conocía. Comenzó a pintar el mundo, pero desde los ojos de Dios.

para no quedarse en palabras

¿Cómo pintarías tú el barrio en el que vives? ¿Cómo pintarías la gente que te rodea? ¿Cuál sería la escena que, si te dejasen pincel y lienzo, aparecería dando sentido a tu vida, en el centro, nunca sola sino rodeada?

 

Comentarios
¿Serás tú?

Espearmos tu comentario.