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Dios está siempre, nada me podrá serparar de su amor

Perseguir a quienes no creen, luchar contra quienes buscan el mal, trabajar por la justicia, defenderse de las palabras hirientes de los que no comprenden, instaurar un nuevo orden, cambiar las cosas. Que todos se den cuenta de que Dios es lo más importante.

Me llamo Pablo, nací en Tarso. Estos eran mi lemas. Sólo cuando todos los hombres obedeciesen, Dios vendría.

Y yo estaba empeñado en esta misión. No me conformaba, ni era uno más.

Trataba a los cristianos con desprecio, porque hablaban con arrogancia de un Dios que se había hecho presente y estaba en medio de los hombres. Ellos le llamaban Jesucristo, porque creían que un tal Jesús era el Cristo, el Ungido, el Hijo de Dios en la tierra. Eso no podía ser. Todavía los hombres no eran perfectos, y ellos, con sus palabras encendían mis protestas más ardientes. ¿Cómo podían decir que Dios estaba entre los hombres, si no había cambiado nada? ¿Cómo era posible que, si Dios llega a la tierra, no le acompañe una legión de ángeles? ¡Qué insolentes! ¡Qué estúpidos!

Esas eran mis palabras. Pero llegaba más allá. Yo encabezaba una de las persecuciones contra ellos, por su impiedad. Aunque no llegué hasta el final, a mitad de camino, tuve que parar. Se detuvieron mis pasos, y mi vida se quedó sin aliento.

Fue el instante en el que Dios se reveló, descubrió su velo y destapó su presencia. Sin ángeles, ni luces. Retomé cuanto había sucedido en mi vida y era verdad: Dios no se había separado de mí nunca. Más de una vez lo intentaba yo, alejarme, pero Dios seguía ahí. Aquellos hombres, esos cristianos, no estaban

para no quedarse en palabras

¿Crees que Pablo es el único al que le ha pasado algo similar? ¿Conoces a alguien que pueda dar testimonio de esta maner

Comentarios
Ester (Aluche, 20)

?Cómo no contener el aliento como Pablo hizo cuando es Dios el que te llama en persona a seguir una nueva senda? A veces nos falta mirar nuestro mundo desde los ojos de Dios para descubrir lo maravilloso que es.

La Palabra, que presentamos en forma de relatos, ilumina el corazón del hombre. Experiencias en las que Dios se encuentra con la persona, en singular, y la llama por su nombre..