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María, abrir la puerta a Dios

Habla María de Nazaret, sobre sí misma:

"?Quién es Dios para mi?: es ante todo un Dios que visita, que se acerca a su pueblo; no lejano y distante, sino asombrosamente cercano. Que conoce y se preocupa. Fíjate, ha querido mirar mi pequenez para hacer con ella obras grandes.

 

Y no te pienses que yo lo tuve claro al principio, !que va!, todo eran dudas, porque en el fondo no acababa de creerme que un Dios así misericordioso y amigo, se acercara a mi vida.

!Cómo son las cosas! Un día, sin esperarlo, vino a mi casa; yo le abrí, claro; y me invitó a mirar más allá, a creer que si Él está por medio todo es posible.

Su presencia quedó latiendo en el corazón, y desde allí pude descubrirle en los acontecimientos que iban pasando, y es que Dios nos visita así: en las cosas de todos los días, esas a las que muchas veces apenas damos importancia.

Un Dios que nos visita como un regalo en las personas que conocemos, esas que tienen para nosotros una palabra de ánimo, de consuelo, que nos ayudan a descubrir quienes somos y los planes de Dios para nosotros: !que se lo digan a Isabel, mi prima que se quedó loca cuando aparecí por las puertas de su casa!              

Un Dios presente en su palabra, una Palabra que hay que guardar en el corazón, y darle muchas vueltas, para que la vida vaya quedando poco a poco mezclada con ella y la haga crecer, como la masa en la que aquella mujer metió tres medidas de harina hasta que, de noche y sin saber cómo, todo fermentó. 

?Quién soy yo?: Alguien que se ha arriesgado a vivir al aire del Espíritu, y que por eso no puede sino decir que aquí estoy, disponible para vivir escuchando y haciendo realidad la Palabra que se me ha regalado".

 

para no quedarse en palabras

La experiencia de María nos invita a recorrer un camino de fe, un camino iniciado con un sí, cuyo eco se deja sentir a lo largo de toda su existencia. En ella podemos vernos reflejados/as nosotros/as  puesto que aún si saber cómo, deseamos que Dios haga su obra en nuestra vida.

  1. ?Estoy atento/a a las senales de Dios en mi vida?
  2. ¿Estoy dipuesto/a a decir sí al proyecto que intuyo que Dios quiere para mi?
  3. ¿Cuáles son mis dudas, mis miedos, mis interrogantes?
Comentarios
Natalia (18 años)

Me gusta el texto referido a la Vírgen, su escucha y la visita que Dios le hizo en un momento dado de su vida. Es cierto que Dios nos visita a cada instante y en cada cosa, pero creo que también es muy importante de algún modo propiciar esa visita. O más que propiciarla, estar atentos a ella, para que no pase de largo por delante de nosotros.

Con respecto a la Vírgen, alguien me dijo un día que cuando le pedimos algo siempre lo cumple y nunca desoye nuestros ruegos, citando la oración de José de Calasanz. Yo no puedo sino corroborar aquello que me dijeron y darle gracias por ello.

La Palabra, que presentamos en forma de relatos, ilumina el corazón del hombre. Experiencias en las que Dios se encuentra con la persona, en singular, y la llama por su nombre..