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Aprender a vivir "en medio", sal y luz

Vosotros sois sal y luz del mundo. Vosotros sois...

Vosotros estáis en el mundo y el mundo os espera. Jesús, en medio de la gente, en lo alto de la montaña, haciéndose oir como pocas veces Dios ha hablado al hombre. Ser sal de lo humano, ser luz de lo divino.

Vosotros. No tú, nunca solo. Vosotros. Aprender a leer el mundo desde el "nosotros" que implica a todas las

personas que han sido para mí primero "sal y luz". Primera llamada.

Ser sal. Que es la llamada a conservar lo humano, que es la llamada a dignificar y dar sabor a las cosas cotidianas, que es la llamada a "permanecer", a no rendirse, a vivir contracorriente, sin perder sabor, sin perder criterio, salando. Ser sal, con su fuerza, con su transparencia, con su diferencia e identidad. Ser sal, sin ser protagonitas de la historia, sin llamar la atención. Ser sal cambiado el mundo desde lo pequeño, pero sin rincón donde no se note su presencia o ausencia.

Ser luz. Alumbrar, dar calor, iluminar, incluso quemar y purificar. Ser luz que se deja encender por Dios para poner palabras nuevas y distintas en medio de las crisis, agobios, desengaños, desconfianzas y desesperanzas. Ser luz para no perecer y confundirse en las tinieblas.

¡Qué responsabilidad! ¿De dónde nacerá mi fuerza? ¿Quién ha querido para los cristianos este don? ¿Por qué a mí, no a otro? ¿Por qué no unos pocos cristianos, los mejores... por qué todos?

En un mundo en el que reina el "anonimato" de las ciudades y las calles, donde podemos ser quienes queramos, ¿dónde se hace presente tu fe? La Palabra del Señor no es llamarte a la normalidad, dejando de lado lo que has recibido, ni tampoco convertirte en un ser extraño y distante. Ser sal y luz, es cuestión de detalles. ¿Lo notas? Frente al anonimato, deja huella: "Ser sal y luz."

para no quedarse en palabras

Escríbelo en un lugar visible, para que no se te olvide durante estos días. Concreta en lo cotidiano, si desapareces, o apareces. Si estás presente, o dejas tus criterios a un lado a la hora de vivir fuera de la capilla. Si dejas tu fe, tu identidad, la vida que has recibido encerrada en unos muros o si eres incapaz de limitarte de ese modo. ¿De dónde viene nuestra fuerza?

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¿Serás tú?

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La Palabra, que presentamos en forma de relatos, ilumina el corazón del hombre. Experiencias en las que Dios se encuentra con la persona, en singular, y la llama por su nombre..