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Entre zarzas... anda Dios

Ya conoces la historia de Moisés. ¿Pero lo has vivido? ¿Descubrir que Dios reclama tu vida para salvar a otros? ¿Y que además te lo "dice" entre zarzas? ¿Vivir el misterio, la falta de claridad? ¿Y al mismo tiempo sentir que la confianza se hincha como un globo en tu corazón¿ ¿Y al mismo tiempo recibir, con tanta debilidad, una misión de tanta exigencia?

¿Moisés débil? Moisés, sí, ese tartamudo, violento y acusado de asesinato, que ha huido cobardemente, que se ha escondido en la tranquilidad... ¿Y ahora es reclamado por Dios, por unas zarzas?

"Descálzate", fue la voz que empujó la Palabra que llegó hasta ese hombre temeroso. Quítate todo lo que te rodea, por así decir, todo lo que has puesto encima de ti. Todo cuanto no te permite sentirte débil y te hace creerte fuerte. Pisa la tierra sagrada desde esa experiencia, desde la fragilidad y vulnerabilidad de un pie descalzo, de una persona que no puede ir saltando sin más por la vida, que no se ha recubierto de una bota que le protege el corazón de la tierra que le acompaña siempre. Siente, como Moisés que somos muy cercanos a Dios.

"Descálzate". Para sentir no sólo tanta desprotección y falta de seguridad, también el calor que la zarza, que es Dios, desprende. La tierra, cuanto más cerca de Dios, más bella y cálida es. Las cosas, iluminadas por su gracia y amor, son diferentes.

"Descálzate", porque todo lo que tienes alrededor es sagrado. No te acostumbres a pisar de cualquier modo las cosas, ni a usarlas a tu gusto. Todo cuanto te rodea es de Dios.

"Descálzarte", porque vas a escuchar cuál es el misterio de tu vida. Dios te llama, te trae, te lleva a Él, te conduce, te da fuerzas... pero no para que te quedes así. Todo el camino que te ha conducido hasta Él, hasta el gran monte, no es para permanecer sentado y adorando. Ahora toca bajar a liberar la pueblo de Israel de poder del Faraón. No te puedes quedar en la experiencia ni de la debilidad ni del asombro por la belleza de Dios. No te puedes quedar "a gusto y tranquilo". Recibe, de Dios, tu vocación.

para no quedarse en palabras

¿De qué te descalzas hoy? Elige algo que habitualmente te dé protección y haga sentirte fuerte. Quítalo de tu vida. Haz oración, vive sin ello. Descubre, al tiempo que te despojas de ello, y busca a Dios. Desea encontrar a Aquel que te ha llamado.

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La Palabra, que presentamos en forma de relatos, ilumina el corazón del hombre. Experiencias en las que Dios se encuentra con la persona, en singular, y la llama por su nombre..