Relatos: No gritará

 

El grito y la imposición son contrarios a Dios, por ser contrarios al hombre, por no respetar la libertad, por no querer lo mejor para la persona. Son expresión interna de impotencia, imposibilidad, frustracción. Convendría escucharnos para saber cuáles son nuestros "gritos" en este sentido, qué reclamamos y cómo lo reclamamos. Pero también son, en nosotros, la oportunidad de ser curados, como en el encuentro con aquel hombre. Necesitamos llenar esos espacios que recla-mamos al Amor, al que no grita así se lo pedimos. Es nuestro lenguaje interior.

para no quedarse en palabras

¿Te atreves a cambiar el paso, a ritmo de Jesús?

PP. Escolapios -EPV